La menopausia aumenta significativamente el riesgo cardiovascular en las mujeres debido a cambios hormonales que afectan el corazón y los vasos sanguíneos. Conoce cómo proteger tu salud cardíaca durante esta etapa con estrategias preventivas basadas en evidencia.
La menopausia es una etapa natural en la vida de toda mujer que marca el fin de su capacidad reproductiva. Sin embargo, más allá de los síntomas más conocidos como los sofocos y los cambios de humor, esta transición hormonal tiene un impacto profundo en la salud cardiovascular. Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte en mujeres, superando incluso al cáncer de mama. En Chile, aproximadamente una de cada tres mujeres, correspondiente al 27,9%, muere por enfermedad cardiovascular y la cifra para América Latina asciende al 35%. Sin embargo, entre la población femenina hay desconocimiento de la relación entre la menopausia y la salud cardiovascular.
¿Qué es la menopausia y cuándo ocurre?
La menopausia se define como la ausencia de menstruación durante 12 meses consecutivos. Generalmente ocurre entre los 45 y 55 años, con una edad promedio de 51 años. Sin embargo, algunas mujeres experimentan menopausia temprana o prematura antes de los 45 años, lo que conlleva riesgos cardiovasculares aún mayores. La transición hacia la menopausia, conocida como perimenopausia, puede comenzar varios años antes y es durante esta fase cuando muchos síntomas empiezan a manifestarse.
Durante la menopausia, los ovarios reducen gradualmente la producción de estrógenos y progesterona. Los estrógenos, en particular, desempeñan un papel protector crucial en el sistema cardiovascular. Estas hormonas ayudan a mantener la flexibilidad de los vasos sanguíneos, regulan el metabolismo de las grasas, favorecen el flujo sanguíneo y mantienen niveles saludables de colesterol. Cuando los niveles de estrógeno disminuyen, se pierde esta protección natural, exponiendo a las mujeres a un riesgo cardiovascular significativamente mayor.
¿Por qué aumenta el riesgo cardiovascular en la menopausia?
El descenso de estrógenos durante la menopausia desencadena una serie de cambios en el cuerpo que afectan directamente al corazón y los vasos sanguíneos:
Cambios en el perfil lipídico
Después de la menopausia, muchas mujeres experimentan un aumento del colesterol LDL (el «malo») y triglicéridos, junto con una disminución del colesterol HDL (el «bueno»). Este cambio desfavorable en el perfil lipídico contribuye a la acumulación de placa en las arterias, aumentando el riesgo de enfermedad coronaria.
Aumento de la presión arterial
Los estrógenos ayudan a mantener la flexibilidad de las arterias. Sin esta protección hormonal, los vasos sanguíneos se vuelven más rígidos, lo que facilita el desarrollo de hipertensión arterial.
Cambios en la distribución de grasa corporal
Durante la menopausia, la grasa tiende a redistribuirse desde las caderas y muslos hacia el abdomen. Esta grasa visceral abdominal es particularmente peligrosa porque está asociada con resistencia a la insulina, inflamación crónica y mayor riesgo de diabetes tipo 2.
Resistencia a la insulina y síndrome metabólico
La disminución de estrógenos afecta la manera en que el cuerpo procesa la glucosa, aumentando el riesgo diabetes tipo 2. El síndrome metabólico, caracterizado por obesidad abdominal, presión arterial elevada, niveles altos de azúcar en sangre y dislipidemia, se vuelve más común después de la menopausia.
Inflamación y disfunción endotelial
El endotelio es el revestimiento interno de los vasos sanguíneos. Los estrógenos protegen el endotelio y mantienen su función óptima. Sin esta protección, puede desarrollarse disfunción endotelial, lo que favorece la formación de placas aumentando el riesgo de eventos cardiovasculares.
Síntomas cardiovasculares durante la menopausia
Algunos síntomas que las mujeres experimentan durante la menopausia pueden estar directamente relacionados con el corazón, aunque a menudo se confunden con otros aspectos de esta transición:
- Palpitaciones cardíacas o latidos del corazón con más fuerza, rapidez o irregularidad.
- Sofocos y sudores nocturnos.
- Fatiga inusual o cansancio extremo.
- Dolor torácico atípico o dolor en la mandíbula, espalda o cuello.
- Dificultad para respirar durante actividades cotidianas.
Es crucial que las mujeres no descarten estos síntomas como «simplemente parte de la menopausia». Si experimentas palpitaciones frecuentes, dolor torácico persistente o dificultad respiratoria significativa, debes consultar a tu médico.
Factores de riesgo adicionales en la mujer menopáusica
Además de los cambios hormonales, ciertos factores aumentan aún más el riesgo cardiovascular durante y después de la menopausia, tales como Menopausia temprana o prematura, antes de los 40 años; historia de complicaciones en el embarazo: preeclampsia, diabetes gestacional o parto prematuro; Síndrome de ovario poliquístico, antecedentes familiares: si la madre, hermana o abuela desarrollaron enfermedad cardíaca, el riesgo es mayor; tabaquismo y sedentarismo.
Debes buscar evaluación médica si:
- Experimentas palpitaciones cardíacas frecuentes o prolongadas.
- Tienes dolor torácico, incluso si es leve o atípico.
- Presentas dificultad respiratoria inusual.
- Notas hinchazón en piernas o tobillos.
- Tienes antecedentes familiares fuertes de enfermedad cardíaca temprana.
- Has tenido complicaciones durante el embarazo.
- Experimentaste menopausia antes de los 45 años.
No esperes a tener síntomas para cuidar tu corazón. Las visitas preventivas regulares con tu médico son fundamentales para detectar y controlar factores de riesgo antes de que se conviertan en problemas serios.
Prevención: estrategias para proteger tu corazón
La buena noticia es que el riesgo cardiovascular durante la menopausia no es inevitable. Existen estrategias efectivas basadas en evidencia científica que pueden reducir significativamente tu riesgo:
1. Mantén un peso saludable
Los cambios hormonales durante la menopausia facilitan aumento de peso. Enfócate en mantener un peso saludable mediante alimentación balanceada y ejercicio regular. Incluso una pérdida modesta de peso (5-10% del peso corporal) puede mejorar significativamente los factores de riesgo cardiovascular.
2. Adopta una alimentación cardioprotectora
En este blog hemos destacado la importancia de balancear la alimentación y la importancia de las verduras y la reducción de la grasa y la sal, especialmente. La dieta mediterránea ha demostrado ser particularmente beneficiosa para la salud cardiovascular en mujeres posmenopáusicas:
Consume abundantes frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, incluye pescados grasos (salmón, sardinas, atún) al menos 2 veces por semana, utiliza aceite de oliva como principal fuente de grasa, limita carnes rojas y procesadas, reduce el consumo de azúcares añadidos y alimentos ultraprocesados, modera el consumo de sal para controlar la presión arterial, incluye alimentos ricos en calcio y vitamina D para proteger la salud ósea.
3. Ejercicio regular y consistente
La actividad física es una de las intervenciones más poderosas para proteger tu corazón, pues el ejercicio además de ayudar a controlar el peso, reduce la presión arterial, mejora el perfil lipídico y disminuye la resistencia a la insulina.
Realiza al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico moderado por semana (caminar rápido, nadar, bailar), incluye entrenamiento de fuerza 2-3 veces por semana para mantener masa muscular y densidad ósea, añade ejercicios de flexibilidad y equilibrio (por ejemplo yoga, tai chi, etc…).
4. Controla regularmente tu presión arterial
Mide tu presión arterial regularmente en casa y mantén controles médicos periódicos. El objetivo es mantenerla por debajo de 130/80 mmHg. Si tienes hipertensión, sigue rigurosamente el tratamiento prescrito por tu médico.
5. Monitorea tu perfil lipídico
Realiza análisis de sangre anuales para verificar tus niveles de colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos. Las mujeres posmenopáusicas deben apuntar a:
• Colesterol LDL: menos de 100 mg/dL (menos de 70 mg/dL si tienes alto riesgo)
• Colesterol HDL: más de 50 mg/dL
• Triglicéridos: menos de 150 mg/dL
6. Controla tu glucosa en sangre
Realiza pruebas regulares de glucosa y hemoglobina glicosilada (HbA1c) para detectar tempranamente resistencia a la insulina o diabetes tipo 2.
7. Elimina el tabaco completamente
Si fumas, dejar de fumar es lo más importante que puedes hacer por tu salud cardiovascular. El riesgo de enfermedad cardíaca comienza a disminuir inmediatamente después de dejar de fumar.
8. Limita el consumo de alcohol
Si bebes alcohol, hazlo con moderación: no más de una bebida al día para mujeres.
9. Maneja el estrés
El estrés crónico afecta negativamente al corazón. Practica técnicas de manejo del estrés como meditación, respiración profunda, yoga o mindfulness.
10. Prioriza el sueño de calidad
Los trastornos del sueño son comunes durante la menopausia y están asociados con mayor riesgo cardiovascular. Establece una rutina regular de sueño y consulta a tu médico si tienes insomnio persistente o sospechas de apnea del sueño.
¿Qué papel juega la terapia hormonal?
La terapia de reemplazo hormonal (TRH) ha sido objeto de debate durante años. Los estudios actuales indican que:
- En mujeres sanas que inician TRH antes de los 60 años o dentro de los primeros 10 años después de la menopausia, puede haber beneficios cardiovasculares.
- La TRH no debe usarse exclusivamente para prevención cardiovascular.
- La decisión de usar TRH debe ser individualizada, considerando síntomas, riesgos y beneficios personales.
- Nunca debe iniciarse TRH en mujeres con enfermedad cardiovascular establecida.
Si estás considerando la terapia hormonal, discute detalladamente los riesgos y beneficios con tu médico, quien evaluará tu situación particular.
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Conclusión
La menopausia es una etapa de cambio, pero no tiene que significar el inicio inevitable de problemas cardiovasculares. Comprender cómo esta transición hormonal afecta tu corazón te permite tomar medidas proactivas para proteger tu salud. La combinación de un estilo de vida saludable, monitoreo regular de factores de riesgo y atención médica apropiada puede marcar una diferencia enorme en tu salud cardiovascular a largo plazo.
Recuerda que tu corazón merece la misma atención que le das a otros aspectos de tu salud durante la menopausia. No minimices los síntomas cardiovasculares y mantén una comunicación abierta con tu equipo médico. Cada decisión saludable que tomes hoy es una inversión en tu calidad de vida futura.
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/ Datos: MINSAL Chile, estudios de la Sociedad Chilena de Cardiología (SOCHICAR), Universidad de Chile, y OMS.
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